El fútbol, un deporte más’ que un deporte. Capaz de movilizar millones de personas por aire, mar o tierra. Concentrar a millones de espectadores en las pantallas TV para presenciar un partido eliminatorio, un partido inaugural de copa del mundo o un simple partido amistoso entre dos combinados nacionales. El fenómeno fútbol nació en el viejo continente, pero hoy no existe un solo país en el mundo donde siquiera alguna persona se interese o hable de fútbol. Ha logrado calar en todas las esferas de vida en sociedad de una u otra manera. Desde los fans hasta las apuestas, los que en realidad compiten en la cancha, hasta los que mercantilizan el fútbol. Empresas, gobiernos y entidades; todos de una u otra forma involucrados. Seguramente al principio era un pasatiempo no más, pero llegó a convertirse en una industria. Sin lugar a dudas, un rubro exitoso.
Desde su fundación (1904), la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol (FIFA), se ha propuesto dirigir la actividad del fútbol, regirla y consolidarla a través de sus federaciones afiliadas. El desarrollo de la disciplina ha sido posible gracias a la promoción de eventos que permitan la interacción entre los atletas de cada confederación y más aun con la promoción de torneos a nivel global. El primer mundial de FIFA se organizó en Montevideo en 1930, república Oriental del Uruguay. Desde entonces dicho evento se convirtió en la máxima expresión del balompié mundial, donde todos quieren estar.
A pesar del grande auge que dicho evento aún conserva, hay terribles factores que van diluyendo su prestigio. Escándalos en FIFA, corrupción en importantes asociaciones y confederaciones afiliadas. Incongruencias en el manejo de algunos eventos. Por ejemplo, la organización del mundial 2022 en Qatar, en donde se cuestionó la elección de un país que no posee una cultura futbolera. En el que según los críticos prevalecieron los intereses económicos de FIFA, por encima de un ambiente de sana competición.
Toda la expectativa esta puesta en el magno evento a celebrarse en Norteamérica 2026. Se prevé un evento que supere todos los records. Sin embargo, el contexto político y social de los países organizadores no es el mejor de momento. Políticas migratorias, restricción de visas en Estados Unidos, conflictos bélicos en países participantes y problemas de inseguridad. Es un clima de incertidumbre. La federación iraní ya hizo oficial su no participación en el evento. Otras delegaciones podrían optar por la misma decisión, lo que provocaría un tremendo caos para la organización que ya de por sí ha debido trasladar varias sedes dentro y fuera del territorio de Estados Unidos.
En principio todo parecía bien por los antecedentes, sobre todo los casos de México y Estados Unidos que han sido sedes mundialistas en otro momento y albergan muy buena infraestructura deportiva. Sin embargo, algunos críticos consideran que no fue buena idea elegir tres sedes y aun todavía peor, en el contexto de inseguridad en que se encuentran. Así que para quienes vemos el fútbol como un simple entretenimiento el caos no es mayor, si se amerita suspender el evento no hay problema. No así para quienes esto es un tremendo negocio por el que confluyen los dólares y las inversiones realizadas, ya son enormes.

