
Donde un día nació la civilización humana, y emergieron los más grandes imperios que registra la historia, actualmente está envuelta en grandes conflictos. Conflictos sociales, políticos, militares y religiosos. Pero no es nada nuevo. Oriente Medio siempre fue escenario de conflictos desde las primeras civilizaciones. Oriente Medio parió todas las razas que hoy se puedan contar. Ha sido una región muy atractiva desde cualquier punto de vista. Enormes yacimientos minerales y metales. oro, plata, petróleo, carbón, etc. Regiones altamente productivas por la generosidad de la naturaleza.
Ahí también convergieron los más grandes imperios que ha tenido la tierra. Siempre fue una región apetecida por los políticos. Las razones, saltan a la vista. Asiria, Egipto, Babilonia, Persia, Grecia y Roma, imperios que se batieron a muerte por el control de esta región. En la actualidad la región sigue despertando un gran interés. Y aunque es una región brutalmente explotada por occidente, aún sigue siendo atractiva. El interés por la región de parte de los políticos de cualquier rincón del mundo ha sido una constante. Sin embargo, los terribles conflictos no solo obedecen a la fiebre de sus riquezas. Una causa muy fuerte de dichos conflictos lo constituye las religiones. El factor religioso se ha debido estudiar por separado. La región tiene una forma muy particular de vivenciar y percibir las prácticas religiosas. Una práctica cultural que les hace únicos.
Recientemente se han desatado una ola de conflictos con los que se mancha el cielo de paz regional y se altera el orden natural y tranquila convivencia de sus pueblos. Pakistan y Afganistán se ciernen en una lucha bélica que deriva de raíces religiosas. La República Islámica de Irán defiende a toda costa un sistema de gobierno teocrático, donde el peso de poder recae en un líder religioso (El ayatola). Un sistema que parece haber colapsado. Los ciudadanos iraníes desacreditan a su gobierno debido las paupérrimas condiciones de vida. Falta de suministro de agua potable, apagones constantes, desempleo, alto costo de la vida y faltante de alimentos. A eso suma, brutales represiones. De acuerdo con organismos de derechos humanos (ICDH) han muerto mas de 4o mil personas en manos del ejército iraní. Pero el regimen se aferra al poder y ante los ataques conjuntos entre EEUU e Israel han respondido con vehemencia, atacando bases militares en diversos países de la región. Involucrando de manera deliberada a otros actores en el conflicto.
Con la muerte de Alí Khamenei (Ayatola), algunos optimistas consideran que esto representa la caída del regimen. Sin embargo, se trata de una estructura política que tiene muchos tentáculos. Posee raíces profundas y no es tan sencillo destruirlas con bombardeos. Las fibras más delgadas y sensibles radican en creencias religiosas y culturales, que solo el propio pueblo persa puede descifrar. A la par, el ejemplo en Irak. Un país, una cultura que fue intervenida militarmente desde el exterior. Con el objeto de librar al país de aquel regimen. En el intento mataron a sus líderes e intentaron forzar el cambio. Resultado, la situación en Irak no es mejor. Las luchas internas se intensificaron y el país está destrozado. Afganistán y Siria cuentan la misma historia. Algunos quisieron remediarles, pero resultó peor la medicina.

