
Por la ubicación, profundidad y magnitud del evento, las ondas sísmicas trascendieron fronteras. Fue percibido en Colombia y en la mayor parte del territorio de Costa Rica. Causó mucho pánico en la población fronteriza, sin causar pérdidas humanas.
El fuerte sismo que sacudió a Panamá fue sentido en la mayor parte del territorio de Costa Rica, especialmente en el valle central y las regiones fronterizas con Panamá.
El evento registró una magnitud de 7.7 grados Richter, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos. Su epicentro se localizó en Pitaloza en la peninsula de Azuero, centro sur del país. Se produjo a una profundidad de 12 kilómetros.
Dadas la poca profundidad las ondas sísmicas se desplazaron a más de 150 kilómetros del epicentro, por lo que fue percibido en región norte de Colombia y en gran parte del territorio costarricense.
De acuerdo con las autoridades gubernamentales panameñas, hubo severos daños en infraestructura en distintos puntos, especialmente cercanos al epicentro. No obstante, no se registran víctimas mortales.
El fuerte terremoto hizo recordar a los panameños recientes eventos de gran magnitud, ocurridos en Venezuela, Perú y Colombia.
Del lado costarricense, muchas personas entraron en pánico especialmente en la zona sur, al recordar los pronósticos en que las autoridades predicen un evento sísmico que puede alcanzar los 8 grados de intensidad.
Pese a lo fuerte y prolongado del sismo las autoridades costarricenses no reportan pérdidas humanas de este lado.
