
Precipitaciones desproporcionadas, fuertes temperaturas, peligrosos torbellinos y crudas sequías son entre otras las manifestaciones que provoca el fenómeno meteorológico el niño. Como parte de las repercusiones del cambio climático que sufre el planeta, este año se prevé que el niño tenga una afectación mayor, especialmente en América Latina. En principio los expertos previan que el fenómeno tendría su mayor afectación entre julio y septiembre 2026, no obstante, y de acuerdo con el monitoreo sus efectos se han acelerado.
La presencia sebera de dicho fenómeno amenaza no solo la producción agropecuaria y ganadera, sino el suministro de agua potable. En países como Costa Rica cuya producción de energía depende en buena medida de plantas hídricas, la afectación es inminente también en este ámbito. En términos generales la economía regional sufrirá un impacto considerable.

