Dos días han pasado desde que dos terremotos superiores a los 7 grados centígrados (7,2-7,5- Fuente: Instituto Geològico de Estados Unidos), sacudieron con violencia el norte de Venezuela. Las zonas más afectadas, ciudad de Caracas y La Guaira. Las cifras de muertos y heridos se cuentan por decenas y los daños estructurales son cuantiosos.
De acuerdo con reportes gubernamentales, las cifras de muertos rondan los mil, y los heridos superan los 3500. No se precisa cuantas personas quedaron atrapadas o desaparecidas.
El trabajo de los cuerpos de rescate es arduo, en tanto el país enfrenta escasez de equipos y de personal acreditado. Una vez conocido la magnitud del evento, algunos organismos internacionales han reaccionado con ayuda humanitaria, alimentos, ropa, medicinas y equipos.
La ONU ha enviado equipos y personal, así mismo el gobierno de Estados Unidos a través del llamado Comando Sur estaría coordinando distintos tipos de ayuda desde Washington. El Salvador y Colombia han desplegado personal de rescate y alimentos no perecederos. Por su parte, Laura Fernàndez presidenta de Costa Rica, en llamada telefónica se comunicó con su homóloga Delcy Rodriguez para coordinar varios tipos de ayuda, incluido personal capacitado en rescate.
Cabe decir que el territorio de Venezuela se ubica fuera del cinturón de fuego, que es un sistema de placas que atraviesa varios países de América del Sur y que comúnmente provoca terremotos de regular magnitud. Sin embargo, en su territorio convergen las placas Caribe y la Sudamericana, estas no son tan activas. El ultimo terremoto importante en la zona se registró en agosto 2018 en el Estado de Sucre. Alcanzò una magnitud de 7,3 grados Richters.
