(Editorial) En el arranque del gobierno presidido por Doña Laura Virginia Fernández Delgado constatamos firmeza en su forma de hacer gobierno. En dos meses somos testigos del gran trabajo de campo que realiza. Prometiò mano fuerte contra la corrupción e inseguridad del país y sus acciones la respaldan. Su visita personal a la zona del desastre en Cutris de San Carlos (Crucitas), evidencian su entusiasmo y compromiso por cumplirle a los costarricenses. En materia de seguridad, interpretamos, que no solo está comprometida con resolver el problema, quiere ser parte de la resolución del problema. Fernández dirige lo que se conoce como Fuerza Élite, la cual agrupa a los altos mandos de los distintos cuerpos policiales. Policia de migración, fuerza pública, PCD, policía de guardacostas, policía penitenciaria, OIJ etcétera. Todo con el fin de fiscalizar la labor que realizan los distintos cuerpos policiales de manera integrada y coordinada, ya eso es un paso necesario. El pasado 1 de julio en su acostumbrada conferencia de prensa, el equipo de seguridad de Doña Laura Fernández, puso en perspectiva varios datos que ilusionan a los costarricenses en materia de seguridad pública. La creación de la cárcel de alta contención ya es una realidad, la obra se encuentra en 64% de su desarrollo, mientras en paralelo el C5 Centro Tecnológico avanza en un 87%. Este centro tecnológico pasaría a ser el centro de control operativo de alta tecnología, con el contarían los cuerpos policiales en materia de inteligencia. Esto claramente mejora, facilita y le brinda las herramientas adecuadas a nuestra policía. Esto se suma a las nuevas delegaciones policiales en las que el gobierno ha invertido (14 millones de dólares). Cinco nuevas delegaciones para ser inauguradas en Hatillos, San Ramón, Batán, Abangares y Nicoya. Esto significa condiciones apropiadas para los encargados de la seguridad. Otro buen anuncio es la capacitación en segunda lengua a 1000 oficiales con el programa «Hellow brete» con el Instituto Nacional de Aprendizaje. Lo que se hace bien se nota y se reconoce. Con la aplicación del Cacco, veremos reales condiciones penitenciarias. El cero ocio permitirá que los privados de libertad contribuyan socialmente. El costo de manutención de los privados de libertad le cuesta caro al Estado. Con esta y otras medidas nos parece que el gobierno está contemplando la problemática de manera integral. El uniforme para reos de alta peligrosidad también es señal de seriedad en el asunto. En cada medida que el gobierno adopta, vemos como de a poco se van sellando los sendos hollos que por decenios ha dejado abiertos nuestro sistema penitenciario.
